El milagro económico de Turquía

El milagro económico de Turquía

En un contexto de gran incertidumbre sobre la evolución de la economía de los principales países occidentales, Turquía se erige en el cruce de Europa y Asia como un oasis de crecimiento que está centrando las miradas y los estudios de no pocos países.

El crecimiento económico de Turquía

Basta con aterrizar en el nuevo aeropuerto internacional de Estambul -uno de los más grandes y lujosos del mundo- para darse cuenta del poderío del país otomano. Algo que se confirma viendo sus autopistas y el resto de infraestructuras de primer nivel que se extienden a lo largo y ancho del país. Para muestra su renovada y ampliada red ferroviaria que ha unido como nunca al país.

Una mejora estructural que, junto a sus muchas maravillas históricas, ha conseguido apuntalar a Turquía como una de las principales potencias turísticas a nivel mundial cosechando decenas de millones de visitantes anuales, siendo esta su principal fuente de ingresos,

Y es que, además de los increíbles templos, de las históricas ruinas, de las formaciones geológicas únicas, de la combinación entre mar y montaña, de las muchas actividades que se pueden realizar en suelo turco y de lo maravillosa de su gente, Turquía es uno de los países que más y mejor está desarrollando su estrategia de turismo sanitario del mundo.

No en vano son decenas de miles las personas que cada año acuden a Estambul en busca de un retoque estético con los implantes de cabello como intervención estrella tras aglutinar la mayor y mejor cantidad de clínicas especializadas en trasplante de pelo y expertos en llevar a cabo esta intervención.

Otro de los grandes causantes del milagro económico turco radica en la progresiva inversión en educación superior que se lleva produciendo en el país otomano en los últimos años y que tiene como resultado la presencia de algunos de los centros universitarios más prestigiosos del mundo, como lo es, por ejemplo, la universidad de Ankara.

Gracias a esta apuesta Turquía está empezando a convertirse en uno de los grandes centros tecnológicos en sectores como la aviación, la informática y la electrónica avanzada, así como en energías renovables, donde se codea con los países que más y mejor se están preparando para la inevitable transición energética que nos espera a todos.

Su inmejorable situación geográfica, sus excelentes relaciones geoestratégicas con Estados Unidos, Europa y los principales países de su entorno y el buen hacer de unos ejecutivos que han apostado decididamente en cuatro patas sobre las que sostener su futuro económico como lo son las infraestructuras, la educación, la salud y la tecnología, colocan a Turquía como un país más que preparado para sortear el temporal de incertidumbre y recesión que asoma para gran parte de Occidente a corto y medio plazo.

Turquía es, sin duda, y por derecho propio, un ejemplo en el que mirarse para muchos países. Y es que con una visión estratégica más allá de la lógica de los partidos y un país comprometido en crecer de una vez por todas, todo -o casi todo- es posible.

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